lunes, 18 de febrero de 2008

Acerca del estilo de narración de Pablo Palacio


Con lo que he leído este tiempo de Pablo Palacio puedo dar la siguiente opinión acerca de su estilo; a mi parecer lo que el autor busca en todos sus textos es una conexión íntima con el lector, me refiero a que trata de introducirlo en la historia como si este también fuere un personaje. En la mayoría de sus cuentos un personaje es el que se encarga de contar la historia que está sucediendo, pero mientras nos relata nos da muchas opiniones (esto no es raro en la narrativa), pero además muchas veces usa expresiones muy directas y en imperativo como por ejemplo: “Intuya joven intuya”; para mi forma de ver el hace esto para darnos la sensación de que el personaje está conversando con nosotros. Este estilo me pareció muy llamativo ya que Pablo Palacio busca en mi opinión una relación mas estrecha con el lector y me hizo sentir parte de la historia aunque a veces pienso que solo lo hace porque es muy liberal al escribir.



Escrito por: Byron Albuja Sánchez

Hablemos de Voz narrativa porque...¡claro! nos toca

Esa forma de narrar los hechos, tan cercana al lector o a un supuesto interlocutor imaginario, es de las mejores cosas que posee Palacio. Es bastante raro y atrayente, la forma en que a momentos se deja a un lado la narración para dar pie a otras ideas, generando la sensación de entrevista o conversación entre amigos incluso, porque ese narrador en tercera persona editorial, se vale de situaciones más comunes a los ecuatorianos, como el hablarnos de queridas, de puñetazos y huidas, de historiadores un poco flojos, de labios que han comido medias libras de carne de cerdo; y da a entender su presencia, diciéndonos cosas como: “Conozco a un ingeniero que guisa admirablemente…”

También hay narradores en primera persona protagonistas que mediante retrospecciones nos cuentan momentos de su vida y de repente regresan al presente y dan la sensación de presencia al decirnos: “Me acaban de de decir que está servido el almuerzo y tengo que irme”

La entrada fue escrita por... ¡claro! Carlos Barrionuevo

domingo, 17 de febrero de 2008

Un cuento sumamente cruel:
Las mujeres miran las estrellas





Pablo Palacio me sorprendió nuevamente, Excelente iniciativa de hacer cuentos sobre temas que nadie haría, cosas que no vienen al caso, son cuentos que tienen unos temas interesantes pero que nadie se ha tomado la iniciativa de desarrollarlos.

Y pues bueno este cuento si me dejo con la boca abierta, primero su final, me parece genial, si una persona comenzara a leer el final no entenderían nada, es necesario leer el cuento “lento pero seguro”. Hasta hoy tienen dos hijos, esto no te dice nada a simple vista pero esta frase va mas allá de lo que se lee.

Habla de Juan Gual, un historiador, y su el mayor problema de su vida es tener “disfunción eréctil” jeje, es decir ser impotente. Aquí es donde nos deja con la duda, como es que “hasta hoy tiene dos hijos”, la respuesta es muy sencilla, Juan Gual, prefiere que la esposa le ponga los “cachos”, es decir que le engañe antes que aceptar su problema. Si nos penemos a pensar es lo lógico, pero, ¿Con quien le pone los “cachos” la esposa? Con Temístocles, su propio copista. Pero lo más CRUEL es que Gual le dice a Temístocles que tenga relaciones con su esposa, o sea que, no se le debería llamar ni “engaño” sino acuerdo. Que nos quiere decir esta historia que es preferible, para un hombre, que la esposa esté con otro antes de admitir que eres impotente, me parece una historia súper genial, pasa las barreras de la imaginación, me parece que es esta un poco chistosa.

Pues cosas que también me llamo la atención de ésta obra, es como Pablo Palacio envés de decirte como el típico autor “es alto, fornido, flaco, pequeño”, Palacio optó por decirnos la estatura y el peso de cada personaje, su ingenio no tiene límites.
POR: David Echeverría
Pablo Palacio 2.0
Personajes raros, narrados desde una focalización muy extraña que podemos acercarla a un demente y un monstruo doble, esto es lo que nos ofrece Pablo Palacio esta vez.

Luz Lateral
Intenta justificarse así mismo con una enfermedad, el personaje se está muriendo, está pagando su locura con el padecimiento reacciona narrándole al lector su problemática mujer. Temperamento es muy variado lo cual nos saca de la historia y hace más difícil la lectura su constante cambio de ánimo sereno, luego se enfurece y termina por tranquilizarse, se lo relaciona con el padecimiento de sífilis que lo aqueja, aquí se aprecia una focalización tomada desde el punto de vista de un enfermo, un demente; es decir el protagonista nos cuenta la historia desde su punto de vista que hace un monólogo interior. En la historia hay algo de fondo algo que no dice sino sugiere acaba por acusar a Amelia como la causante de su enfermedad. Antes la había descrito muy blanca, luego mencionó varias veces a la treponema pálida es decir la acusa inconscientemente de haberle contagiado la enfermedad. Podríamos decir que cuando menciona que abandonó su hogar por la manía de Amelia de decir “claro”, es quizá solo una escusa sin sentido que es hecha por la sífilis.
El relato es totalmente confuso, existen elementos que sacan de hilo al lector como el “cacharro roto”, el cual nunca se describe. Y aquí es donde vine la reflexión propia del lector, de cómo descifrar el enigma contenido en el cuento, algo sugerido, la infidelidad de Amelia.
El protagonista en estado de maniático no acepta eso y termina por decir que se separó de ella por el “claro”. Cuento todo muy confuso que si lo leemos detenidamente sólo entenderemos el amor de nuestro protagonista "loco".

La doble y única mujer
No es para nada concreto. En realidad el personaje defiende su unicidad cuando menciona que las dos deseaban "ir adelante, pero las diferencia mediante las perspectivas, que tiene del mundo y sus pasiones. Igualmente se aprecia una focalización contada desde una mujer con una personalidad doble que hace una narración con, yo-primera y yo-segunda. El rechazo de parte de la sociedad es evidente. Cuando se acerca a los niños y a los hombres, éstos le marginan. Se supone por su duplicidad corporal aquí el personaje de alguna forma se justifica. Sin embargo, ella hace evidente que se siente una sola; esa es la particularidad del cuento. La perspectiva de narración es característica como en Un hombre muerto a puntapiés la narración aparentemente objetiva, pero que encierra un doble sentido. Se nota una contradicción de emociones como cuando conoció a un caballero, enseguida se enamoró. Fue muy complicado porque ambas personas lo amaban y sentían celos la una de la otra.
Por: Mauricio Cuadrado
PRIMICIAS DE LA CULTURA DE QUITO
Espejo como creador mostraba su preocupación por el pueblo de Quito, alentaba la idea de libertad de las Colonias, por lo que es perseguido y deshonrado.
El nacimiento de la revista literaria coincide cronológicamente con la aparición del periodismo, tareas similares, propia independencia tanto literaria como incluso filosófica características del fenómeno literario hecha patrimonio particular.
La preocupación por el arte literario se inicia en América a fines del s. XVIII. La cultura llegada a las tierras, hace nacer un impulso y se crea la Sociedad Patriótica de Amigos del País, creación colosal del pensamiento ilustrado, preocupado por la ciencia, el progreso y el desarrollo intelectual.
Una crítica literaria todavía elemental.
Ya en 1791 aparece en Ecuador las Primicias de la cultura de Quito. Sus publicaciones suplen la carencia del rigor científico, con noticias de primera categoría, con poemas de primicia, que hacen que su valor no radique exclusivamente en las puramente auténticas noticias simples sino que son recogidas por sus autores en otras colecciones o libros, su objetivo, dar aliento a las jóvenes promociones de intelectos nuevos.
El 21 de octubre de 1794, Quito se ve invadida por unas pequeñas banderitas de color escarlata con una sui-géneris inscripción "Liber esto. Felicitatem et gloriam consequto. Salva Cruce"
Por: Mauricio Cuadrado


La muerte llega al cine ecuatoriano
Hasta para llegar al cielo se necesitan palancas.
Es una manifestación de que en todo pero todo, incluso hasta para hacer la peli se necesitaron palancas. La muerte. “La muerte ahuyenta a los auspiciantes”.
En medio del sufrimiento ajeno lo importante era conseguir silencio. Parecía un capricho frente a tanto dolor.
La soledad el médico forense, la impunidad el chico costeño, el racismo el hermano homosexual, la ciudad Quito pues, la sociedad ustedes quien más. Una obra que se centra en la narración de la casualidad como en el momento que todas las historias se cruzan en un solo punto la morgue, que es impuesta por la muerte en una ciudad, chocan, se descomponen y expiran frente al cinismo de un médico forense quien es el único que puedo de verdad oler la muerte alrededor de su vida.
Cuestionar los sentimientos encontrados del espectador en un escenario como Quito, ciudad que le enardece pero que genera violencia, a la vez una ciudad en constante contradicción: solidaria y mezquina; bella y violenta esto lo podemos comparar con el médico y su forma extraña de ser.
La trama, llena de dramas violentos el costeño que viene a ver a su prima, rutinas simples el taxista y de una doble moral que les permite ser víctimas y victimarios sin contemplaciones el asesino del amante de la mujer que tiene a su hijo en el hospital.
Una de las partes que atrae al espectador es la ambulancia, pues nos lleva por todo Quito es como si nos demostrara que nosotros también viajamos en esa ambulancia pero no solo en la peli si no también cuando caminamos por Quito.
Siempre nos están diciendo que todos somos “rubios”. Nos viven diciendo que vivimos en casas de 500 metros y no hay tanto. La mayoría no es parte de eso. O sea, nos gusta la fritada, nos gusta vivir en departamentos, nos cuesta cada dólar que ganamos, es difícil. Eso es lo que me gusta más que es una película muy real, como el taxista al principio, alguien no ajeno a nuestro entorno nuestro propio héroe.
Una peli para reflexionar una relación cercana a la muerte cuando nos tocara nacer, ser niño, las responsabilidades, trabajar.

Las fotografías de la película nos muestra hipocresía y cotidianidad nos muestra a los quiteños, como vernos en espejos.





Por: Mauricio Cuadrado

viernes, 15 de febrero de 2008

Hay que ser realmente idiota para...

“Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.”
Julio Cortázar
Menos mal que soy tan ingenuo como para creer que soy idiota. Pero es cierto, mi idiotez parcial o más bien dicho mi ignorancia de ciertas cosas, que para otros pueden ser indispensables, me permite aún maravillarme por películas muy buenas. Tal vez pueda venir alguien a hablarme de los defectos obvios para ellos en las películas, pero no me quitara lo que me reí viendo a “Darth Vader” sentir “la fuerza” y defendiendo a la princesa y a la república, todo porque está enamorado.

Creo que el único defecto es que esa ignorancia me impide entender como ese personaje colectivo “La Comunidad” que es destinatario y ayudante es también oponente y se desmiembra poco a poco, si siguen teniendo el mismo objetivo y fueron enviados por el mismo destinador. O también puede ser que el personaje de “La comunidad” sea alguien concreto como la vendedora, aunque no lo creo porque su objetivo no es tan primordial y la película no se basa en su objetivo tanto como en el de ellos. También podría ser el falso “Darth Vader” pero el me parece más un personaje secundario que interviene más como oponente a que la comunidad obtenga el dinero, porque se alía primero con el viejo y después con la vendedora. El dueño de la pensión podría ser el protagonista ya que es, gracias a su único descuido, en 20 años, al ir a Eurodisney, por lo que sus planes se empiezan a derrumbar; pero él muere antes de tiempo y la historia sigue.

Por lo que no me queda más que declararme un idiota y seguir riendo cada vez que un personaje, visto desde cierta focalización, parezca un retrasado, solo para cambiar a otra y ver que es más inteligente que el resto.

Espero poder ser idiota un poco más de tiempo y disfrutar de las cosas sin darles nombre o sombra a algo ajeno a las palabras o al menos las que hasta ahora conozco…

Ingenuo que se cree Idiota: Carlos Barrionuevo